Telemadrid en todo su esplendor
Debería estar enfadado. Ostensiblemente enfadado. Pero, por alguna extraña razón que sin embargo creo conocer, no lo estoy. Es como cuando tu madre te ponía acelgas para comer todas las semanas. Al principio te resultaba indignante, prácticamente incomestible, con un toque de repugnancia que no podías ni concebir. Pero con el tiempo te ibas acostumbrando a esa repelencia, aunque las acelgas siguieran siendo acelgas. Pues lo mismo pasa con los informativos de Telemadrid.
La manipulación y el partidismo de Espemadrid son tan flagrantes que harían palidecer al mismísimo Urdaci, quien ahora se pasea por media parrilla reencarnado, entre otras cosas, en colaborador de programas del corazón. Castigo divino, probablemente. El descaro de la televisión de la Esperanza es tal que ya ni lo parece. Porque si ves el “debate” de Curry Valenzuela entero, no puedes hacer otra cosa que negarte a creer lo que ven tus ojos. No, eso no puede estar pasando.
Pero cuando crees que no pueden sorprenderte más, van y lo hacen. No debemos subestimar a la manipulación de Telemadrid que, por cierto y por si a alguien se le ha olvidado, pagamos entre todos. Resulta que nuestra ilustrísima presidenta visitó hace poco el hospital Ramón y Cajal de Madrid. Y, aunque seguramente Espe esperara que la recibieran con pétalos de rosa y alfombra roja, no fue del todo así. Las pancartas y gritos en contra de la sanidad privada recibieron cálidamente a Doña Cuaresma quien, ni corta ni perezosa, decidió incluso encararse con los manifestantes, mascando chicle de la forma más macarra posible. Desde que se quitó la careta está imparable, sí señor.
En Telemadrid pensaron que estos hechos no eran noticia, que no eran dignos para llegar a la opinión pública. Y, aunque parezca increíble, esto no lo digo yo, sino que ha sido la excusa oficial de la cadena para defenderse del veto a los abucheos hacia la Presi. Veto, sí, y no sólo en Espemadrid.
"La parte del abucheo no se debe vender". Con dos cojones. Telemadrid necesita un curso exprés de ley de oferta y demanda, porque parece que no lo tienen demasiado claro. Afortunadamente, la censura que intenta llevar a cabo Teleaguirre no ha llegado (de momento) a YouTube. Coged palomitas y disfrutad:
Pobrecilla. Pero Espe no se rendirá ni empequeñecerá ante las protestas y el mal rollito, no señor. Como gran chef de la manipulación que ha demostrado ser, nos seguirá poniendo acelgas para comer. Y para cenar. Y si nos descuidamos, para desayunar. Y antes que esto, personalmente, prefiero morir de hambre.
PD: Me ha dicho un tal Fran que le dedique la entrada. Parece ser que le hace bastante ilusión, así que no se lo puedo negar.

















