viernes, 8 de junio de 2007

La actualidad de hoy

Hola amiguitos. Lo primero, agradecer las felicitaciones por el vídeo anterior. No voy a negar que fue sólo un experimento para ver que reacción había. Viendo que la cosa gustó, habrá más. Pero vamos a lo que nos ocupa hoy. Voy con los titulares del día, a los que siempre se les puede sacar punta. Gracias, como no, al diario online 20minutos.


Los retortijones no le dejarán sin reuniones

La noticia va acompañada de Bush, nuestro presidente. El Presidente con mayúsculas. Que parece ser que se ha puesto malito, de la tripita, y no tenía ganas de ir a discutir con los demás dueños del mundo. Normal, la verdad. Total, hubiera ido o no, no se iba a sacar nada en limpio. Pero sí, parece que al final asistirá, aunque sea llevando orinal.


Sanciones por llevar minifalda o gorra en institutos de Zaragoza

Hmm, raro raro. Una minifalda bien llevada nunca debería ser sancionable. En todo caso al contrario. A no ser que, escudriñando en el titular, podamos intuir que había chicas que elegían entre minifalda o gorra para taparse las intimidades. Y claro, ir con una minifalda en la cabeza y gorra entre las piernas, sí es sancionable. Además de una gilipollez.


Le "da igual" que el himno lleve letra

¿De quién está hablando esta noticia? Rajoy no puede ser, Joaquín alias "la selección es un despelote" tampoco. Al que se la suda que el himno lleve letra o no es Fernando Alonso, el omnipotente y omnipresente piloto de fórmula 1. Como a la inmensa mayoría de los españoles, debería añadir. El himno ya es feo de por sí, ¿para qué joderlo más? Además, dada la gran voz y el salero de Alonso, prefiero no imaginármelo cantando el himno.


Un valenciano inventa un sistema por el que los neumáticos no pinchan

Joder, este valenciano ha descubierto América. ¿Cómo van a pinchar los neumáticos, si son redonditos y suavitos? Pinchar pincha, por ejemplo, el bigote de la Pantoja. Una rueda no, por Dios.


Paris sale de la cárcel por motivos de salud

El titular nos remite, sin piedad, a Paris Hilton, la petarda por antonomasia. Lo que no se especifica es si se resentía su salud o la de el resto de reclusos por tener que aguantarla. Yo apostaría por lo segundo.


El Papa advierte que contaminar "es pecado"


Así que ya sabéis, no tiréis la bolsa de cheetos al suelo, que vamos al infierno de cabeza. Según Ratzinger Z, "quien destruye la Amazonia comete un pecado grave, pero tirar una bolsa de basura por la calle es pecado venial". No especifica que tipo de pecado sería tirar un preservativo. Usado. Mortal, pecado mortal.


Un jabalí de 100 kilos ha sido visto en el cementerio de Valencia

Ostras ¿estaría llevando flores a alguien? Se debe haber equivocado el pobre, porque ahí pocas cosas de interés para un jabalí puede haber. Bueno, los cementerios tienen poco interés en general. No hay ambiente. Está todo un poco muerto.


Y esto es todo por hoy. Seguiremos con mas paridas otro día. Si Bush nos deja.

lunes, 4 de junio de 2007

Dando la cara



sábado, 2 de junio de 2007

Peligros del cuarto de baño

El cuarto de baño es la parte más peligrosa de todo hogar que se precie. Lo digo con conocimiento de causa, que conste. Y, si no es peligroso, al menos es irritante. De esto se da cuenta uno por las mañanas, que es cuando hay hora punta para entrar al servicio. Momentos duros. Aunque aquí se da una paradoja interesante. Los días que consigues entrar el primero, te arrepientes rápido. Concretamente, al sentarte en la taza. Suele estar fría de cojones. Viene bien que alguien la haya calentado previamente, para evitar frías sorpresas. Aquí comienzan las hostilidades y el mal rollito.

La cosa, por desgracia, no termina aquí. Pobre de ti como quieras darte una ducha (que a veces viene bien, para no oler mal y esas cosas) y haya dos baños en tu casa. Entonces puede que pagues muy caro la parsimonia y la pereza matinal, amigo. La ducha se convierte en un duelo por ver quien consigue mayor caudal de agua, a la mayor temperatura posible. Los “volantazos” al grifo acompañados de gritos de “me cago en su puta madre” suelen ser memorables. Y recuerda: es mejor morir escaldado que permitir que tu rival se lleve una sola gota de agua caliente. Que se joda.

El cuarto de baño en sí es un lugar extremadamente peligroso. Esa cantidad de botes de laca, colonia, espumas, productos cosméticos, colonias, desodorantes, etc. es desproporcionada, aunque depende de cada casa. Una cerilla, y sales en los papeles y con los pies por delante. Vamos, que a veces el baño más que un remanso de paz e intimidad parece un polvorín de Al-Qaeda. Ah no, me comunican que es de ETA. Qué despiste más tonto.

Con vuestro permiso, volvemos al retrete. Porque no hay nada más triste en esta vida (sin contar la selección española de furgol) que quedarse sin papel. Higiénico, se entiende. Que no entiendo por qué se llama higiénico, si está avocado y resignado a llenarse de mierda. Pero en fin, vayamos al grano. El problema ya no es encontrarte con ese canuto de cartón vacío, desnudo, sin objetivos en la vida más que dejar paso a su sucesor. Sí, es un rollo. Lo peor de todo es cuando no hay recambios en el cuarto de baño. En casa basta con una llamada de emergencia a algún familiar cercano pero, ¿y si nos pasa por ahí fuera?

Bien, aquí llegamos a la experiencia traumática por antonomasia: encontrarte en un servicio público sin papel higiénico. Es entonces cuando y te cagas (y nunca mejor dicho) en ti mismo por no llevar un puto paquete de kleenex encima. En ocasiones, de haber solución al dilema, la misma es patética hasta la médula. Hay gente que ha llegado a usar su ropa interior para tal cometido en casos de extrema emergencia. Un amigo mío (yo no, un amigo) que se vio en esta tesitura tuvo que salir del habitáculo con los pantalones bajados e introducirse en el anexo, en el cual, gracias a todos los dioses de las mitologías griega y egipcia juntas, había papel de sobra. Hubo que asegurarse antes de salir con el culo al aire de que no había nadie cerca, para no hacer el ridículo y esas cosas. Pobre chico, que mal lo debió pasar.

Podemos seguir hablando de los servicios públicos, porque dan mucho juego. Y son muy tocapelotas a veces en situaciones de urgencia intestinal. Porque, por ejemplo, ¿a quién se le ocurrió la feliz idea de poner un puñetero código tipo caja fuerte en las puertas de ciertos servicios? Joder, ni que guardaran ahí la recaudación del mes.

Cuando llegas cagándote vivo a uno de estos servicios de alta seguridad es una experiencia maravillosa. Bajas las escaleras a toda hostia jugándote tu integridad física, y te encuentras con los numeritos ahí puestos, sabedores de que te estás yendo por la pata abajo pero impasibles e inmisericordes. Subes hasta arriba y corres hasta el mostrador, en el cual, tras unos cuantos Whopper, MacFlurrys y Patatas JanderPollo, un dependiente se percata de tu cara de sufrimiento extremo. Aciertas, entre lágrimas, a pedirle el código, y lo memorizas. Lo memorizas porque tu vida va en ello. Es más, si en vez un número de 4 digítos te soltaran en ese momento uno de 15, te lo aprenderías igual. Cuestión de supervivencia. Bajas la escalera, esta vez de tres en tres, tecleas el código con una inusitada precisión táctil y entras, por fin, al servicio, para descubrir la esencia de la felicidad.

Pero no todo en esta vida es defecar, como dice el proverbio chino. Mentira, me lo acabo de inventar. También hay que hacer necesidades menores. En casa, salvo el tener cuidado con no mear fuera del tiesto, no hay demasiado que comentar. Fuera de casa, de nuevo, la cosa se complica. Mear se convierte en un escrupuloso cálculo de posibilidades posicionales en base al escenario y opciones planteadas. Y todo para intentar evitar las inevitables miraditas del compañero de al lado. ¿Por qué lo hacemos? ¿Curiosidad innata? ¿Complejo? ¿Aburrimiento? Nadie lo sabe, pero es un hecho.

De ahí que las personas elijan el sitio para mear más alejado de la puerta y, si puede ser en un extremo, mejor. De no haber esta posibilidad, será imprescindible dejar un urinario de seguridad entre el cabrón que llegó a mear antes y tú. De no ser posible ningún supuesto anterior, valor y al toro. La última opción se da mucho en los servicios de bares de carretera, llenos hasta la bandera de vejigas hasta los topes.

Pues esto ha sido todo, podemos dar por terminado este detallado análisis de los baños y lo que les rodea. Voy a mear, que me han entrado ganas. Espero volver de una pieza.

Saludos.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Hablemos de Factor X

Tenemos que hablar. Últimamente está la cosa un poco parada en el blog, lo sé. Pero siento decir que tengo excusa. Uno está algo ocupado por aquello de los putos examenes (recomiendo la lectura del monólogo del mismo nombre), y hay que estudiar para suspenderlos con la mayor nota posible. Esto, como es lógico, quita tiempo. Pero he estado entretenido estos días.

Y he de reconocerlo: con los castings de Factor X. Ha sido muy divertido ver este desfile de freaks sin predecentes en la TV en España (con permiso de algunos "artistas" de las pruebas de selección de Operación Triunfo, claro). La mitad estaría preparado pero, ¿qué más da? Ya nos han dejado momentos para la historia, como el clásico instantáneo "Ponte el cinturón". Para alguien que acabe de llegar de los anillos de Saturno sin parar a mear, o algún insensato que quiera presenciar de nuevo a esta "pseudo-Phoebe" que acaba de perder el carnet de conducir por culpa de los puntos, aquí está el vídeo:

Aquí, aquí, aquí. Here.

Pero qué arte, cojones. De todas formas, el secreto de Factor X no son los frikis con ganas de salir en YouTube que van a los castings. Ni si quiera son los concursantes. No señor. Siguiendo la estela del reciente éxito de Risto Mejide, el protagonismo del programa recae en el peso del jurado del mismo. O jueces, como les llaman ahora, que suena más serio. De hecho, y a diferencia de OT en donde la decisión final la tiene la audiencia, aquí son los jueces los que largan a los concursantes después de la criba realizada previamente por el público. Con el morbo añadido de que cada miembro del jurado tiene cuatro concursantes en su grupo que tiene que defender para, después, sacar pasta de su ganador. Conflicto = audiencia.

Eso sí, el carisma del trío de jueces es indiscutible. Buen gancho para el programa. Y casi único (con permiso de esos que salen cantando de vez en cuando), ya que Nuria Roca, al menos en la primera gala, estuvo sólo discreta. Eva Perales es la única mujer del jurado, encargada de tutelar a los concursantes matores de 26 (creo) años. Dulce a veces, borde en otras, y de permanente mirada "distraída". Ojazos, sí, pero distraídos. Todo un descubrimiento televisivo. Luego tenemos a Jorge Flo, que de entrada tiene un apellido que echa un poco para atrás. Ya después descubres que tiene su corazoncito, y hasta llora cuando elimina a algunos candidatos en el casting. Qué potito oiga. El señor este se encarga de los jovencitos. Con perdón de la expresión. Y, por último, llega el carácter difícil del trío de jueces. Procura no encontrarte con Miqui Puig en un callejón oscuro, amigo. Tiene mala leche, es inestable, y el mismo reconoce estar un poco loco. Es el que se encarga de los grupos vocales, con apuestas de tanto talento como las Lady's del Swing. Pero Miqui le da salsa al tema, así que concluímos que mola.

La gala fue mejorable, aún contando y perdonando la disposición (o posibilidades) técnicas y económicas de Cuatro. Plató correcto. Bailarinas con el cuerpo pintado y en top-less (no era necesario, pero no molesta tampoco). Y hasta los concursantes cumplieron. Lástima que el regidor se pasara con la bebida, convirtiendo la emisión en directo en un festival de abucheos constantes a la par que necesarios. Una mezcla entre un circo romano y la tasca del tío Antonio. El programa fue 2 horas de actuaciones y 40 minutos de gritos, así a grandes rasgos. Por Dios, quitad al regidor, rehabilitadlo. Si es que había, claro.

Pero Cuatro debe estar muy contenta. El programa se llevó un 12% de share, 4 puntos por encima de la coqueta (no confundir con "cocreta", que es otra cosa) media de la cadena. Les ha salido bien la fórmula, parece. Y a falta de Risto, tienen tres "ristillos".

Saludos.

sábado, 19 de mayo de 2007

Patinazo olímpico

Vale, estamos de acuerdo en que el patinazo de AS.com no fue demasiado espectacular. A pesar del grave fallo ortográfico. El de hoy no tiene errores. Está escrito como mandan los cánones. Y, sin embargo, fue una tremenda equivocación en sí mismo. A alguien se le fue el dedo, y este fue el resultado:




No, aunque lo parezca no es ningún montaje, esto se publicó de verdad. Más de uno se cagaría en Wanadoo al descubrir que, como todos sabemos, Madrid no fue la ciudad elegida para los Juegos de 2012 por culpa de un señor griego al que también se le fue el dedo. Como al infeliz que publicó este notición en portada a bombo y platillo, sí. De deslices va la cosa. La noticia tardó poco en desaparecer de la web, como es lógico. ¿Rodaron cabezas esa nefasta mañana en la redacción de "Wannasay lo que nos salga de los mismos"? Eso, nunca lo sabremos.

Salu2 a to2.

martes, 15 de mayo de 2007

El regreso de Manoli

Antes de nada decir que, efectivamente, casi acierto en mi pronóstico eurovisivo. La lesbiana de gafas de pasta se impuso al travestido de papel albal. Eso sí, el segundo puesto no se lo quita nadie. Un podio muy singular, sin duda. Pero hoy no hablaremos de música. Vamos a recordar a una gran persona. Una persona que nos hizo reir mucho hace unos meses. Hoy vuelve (la vuelvo) a poner de actualidad. No hay ninguna razón en especial. Bueno, sí, hay dos. Una, dar una nueva oportunidad de escuchar esta conversación telefónica al que no haya tenido esa suerte. Y dos, para el que la hubiera escuchado en su día, poder disfrutar de la versión completa y sin cortes. ¡Sorpresa! Aquí está:



Es aún más sorprendente quel el original. ¿De verdad existe gente así? Parece que sí, así que habrá que estar alerta.

Saludos.

PD: La foto de fondo es el prototipo de cani. Es fija, no ataca, no tengáis miedo.