martes, 2 de enero de 2007

2007

Ya ha llegado el 2007. Año impar, mal rollito. Y como podéis ver, el blog sigue en pie. La broma del día 28 se ha alargado más de lo que hubiera querido debido a asuntos etílicos relacionados con el día 31. La Nochevieja, deseada y temida a partes iguales. Sinceramente, yo ya no sé en que bando me encuentro.

Pero hablaré más adelante de ello. Esta entrada de corto pero conciso título sólo sirve para dejar claro que PTR sigue vivo, para desear a todos los que pierden su valioso tiempo leyendo estas líneas un feliz año 2007, y para desperezarme un poco a la hora de la sobremesa.

2007  saludos.

jueves, 28 de diciembre de 2006

Fin de año, fin de blog

Pues sí amigos. Han sido dos meses cortos pero intensos en los que este humilde sitio empezó a funcionar. En general la aceptación ha sido positiva. Mis amigos y allegados no me han tirado huevos al leer el blog, por ejemplo. Esto ya puede considerarse como una buena aceptación.

Pero creo que es la hora y el día idóneo para anunciar el cierre de Prime Time Revolution. Las razones son variadas, hay para todos los gustos. Como los colores. Una podría ser que me quita tiempo vital. Otra válida sería que he perdido la motivación y la ilusión por mantener esto a flote. Pero en el fondo todas son decir más o menos lo mismo, ¿no?

Antes de chapar esto (con perdón), me gustaría dar las gracias a todos y cada uno de los que han leído en algún momento alguna chorrada de las mías. Sí, éramos como quien dice ''cuatro gatos mal contaos'', pero bien avenidos, que es lo importante. Y la salud, por supuesto.

Hay otras razones para dejar esto que había creído oportunas no mencionar, pero ya ves, he cambiado de idea. Resulta que en una escapada hace unos años a Venezuela conocí a una chilena. Y claro, ya sabéis como se las gastan las brasileñas. Total, que tuvimos una relación esporádica y...

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ya sabéis, como Alejandro Sanz, un hijo secreto, y...


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PD: No era chilena, era mexicana.

martes, 26 de diciembre de 2006

De cómo pueden dar de sí unos putos bombones

Bombones Ferrero Rocher concretamente. Antes de meternos en harina (o en cacao, mejor dicho) es hora de saludar y de agradecer a los lectores de este humilde blog que, poco a poco, se va abriendo un espacio en la blogosfera (me encanta la palabra). Gracias a todos, seguire tirando del carro.

Y ya vamos a lo que nos ocupa y nos preocupa. Bueno, a mí personalmente no me preocupa lo más mínimo, pero por lo visto hay gente muy enervada. Vamos a comenzar por el principio. Desde hace muchos años, la imagen de estos bombones ha sido la incombustible Isabel Preysler. Cabe recordar que Isable es la única mujer del planeta que va rejuveneciendo progresivamente al cumplir años. Se barajan dos opciones: operaciones a saco o pacto con el diablo. Me inclino por lo segundo.

La Preysler, expresión de buen gusto... por el quirófano

Pero este año, oh sorpresa, oh dolor, Isabelita ha legado su corona chocolateada a otra mujer. No sabemos que razones han llevado a tomar esta traumática decisión, aunque se apunta la teoría de que modificar por ordenador su imagen a su gusto durante los 30 segundos de anuncio era más caro de producir que Shrek 3. ¿Ese dineral para un puto anuncio de bombones? Una leche. Pillamos a otra pájara y punto. La personalidad elegida ha sido, segun antitauromaquia.es, ''la mujer de un torero asesino''. Ya la hemos liado.



Divertido vídeo. Personalmente estoy totalmente en contra de la tauromaquia. Si alguna vez esto se ha considerado arte, es hora de que las cosas cambien y nos demos cuenta de que esta salvajada es inmoral. Pero amigos antitaurinos, un consejo. Si no queréis que se os tome por personas sin argumentos, yo dejaría el anuncio este tranquilo. Son unos putos bombones, al fin y al cabo. Es fácil caer en el error de otorgar demasiada importancia a un hecho banal con el resultado inesperado de que dicha crítica se vuelva en tu contra. Y esto es un perfecto ejemplo de ello.

¿Qué será lo próximo? ¿No comprar sujetadores porque se los tiraban en los ruedos a Jesulín de Ubrique? ¿O quizá boicotear a los fabricantes de bombillas porque los toreros llevan traje de luces?

Saludos, me voy al frigorífico. Creo que queda algo de chocolate.

domingo, 24 de diciembre de 2006

¿Dover en directo? No, gracias

Todos sabemos, y si no aquí estoy yo para decirlo, que el directo de Dover ha dejado siempre bastante que desear. Lo que no sabíamos aún es que eran capaces de llegar a unos niveles de incompetencia dañinos para nuestros ya castigados de por sí oídos.

Gala de los 40 Principales. Madrid. 16 de diciembre de 2006. Dover sale al escenario dispuesto a petarlo todo. Pero lo único que consiguen petar es nuestros tímpanos.



Uno se queda sin palabras al ver esto. Hay gente que dice que no se oía por problemas de sonido, y de ahí los (múltiples e imperdonables en un grupo de renombre como este) fallos vocales. A lo que yo respondo: joder, si de verdad no se podía oir, ha tenido una suerte de la hostia. Los demás no la tuvimos.

Y una curiosidad para terminar. En las palabras clave de youtube para encontrar este vídeo, además de las obligadas como ''principales'' o ''let me out'', podemos ver cosas como ''desafinar'' o incluso ''gatos maullando''

¿Hay mejor forma de definirlo?

PD: Feliz Nochebuena. Que os sea leve.

viernes, 22 de diciembre de 2006

Navidad, lotería y demás fechas señaladas

Ya es Navidad chicos. Parece que fue ayer desde la última. Pero no, hemos estado tranquilos casi 365 días. Libres de anuncios de colonias y, sobre todo, del espíritu navideño. No me gustaría caer en el estereotipado mensaje digno del pitufo gruñón, pero si no hay más remedio, lo haré. La Navidad es un coñazo.

La Navidad es una etapa muy bonita, dicen. Hace un frío de pelotas y la gente es muy feliz. Están poseídos por el espíritu navideño. Además, en Navidad hay telemaratones benéficos para el tercer mundo. En el resto del año nadie se muere de hambre, parece ser. Una muestra más de lo hipócritas que pueden llegar a ser estas fechas.

Luego llega el sorteo este tan maravilloso en el que nunca te toca nada. Bueno, sí. Perder. Es algo a lo que ya estamos acostumbrados. Pero la ilusión por llevarnos un ''pellizquito'' siempre vuelve, y caemos en la trampa. Es como animar a la selección española. Sabes que no vas a ganar nada, pero hay que estar ahí. Por si acaso.

Sin duda, la lotería esta tiene muchos aspectos de los que hablar. Para empezar, eso. No tiene nada interesante que comentar. Es curioso ver como la/s comentaristas rellenan tres horas de sorteo diciendo gilipolleces. Hay que tener agallas, la verdad. La más repetida es, ''que en este alambre no toquen ya más premios, que así todos los niños cantan algo''. Joder, que se vayan a Operación Triunfo. Y además, desde que la peseta nos dejó ya no es lo mismo. Resumiendo. La retransmisión de la lotería de Navidad es como la de un partido de la selección española. No hay nada que destacar en muchos momentos, pero algo habrá que decir por absurdo que sea, ¿no?

Pero hay que intentar ser positivos, hombre. Por ejemplo, en Navidad la televisión se llena de especiales de sus programas llenos de gorros rojos del gordo de coca-cola. Y no contentos con eso, te los repiten quince veces a lo largo del período navideño. Hombre, quizá esto no sea del todo positivo... aceptemos pulpo.

Lo mejor de la Navidad es cebarse a turrón, cordero y roscón de reyes hasta reventar. Es algo insano, sí, pero nos encanta. Y hasta los abuelos se desmadran. Que por cierto, los mayores no se emborrachan o pillan pedos: se marean. Es un eufemismo cojonudo, no hay que negarlo.

De todos modos, la Navidad es algo muy subjetivo. Todo depende del cristal desde el que se mire. En Navidad, quizá sea cristal de Swarovsky, por aquello del consumismo. O quizá cristal de la botella de anís para rascarla y hacer aún más insoportables los villancicos. La Navidad es como una botella de anís medio llena o medio vacía. Si es vacía del todo, mejor. Y si la hemos vaciado nosotros, aún mejor si cabe.

Y para terminar, otra analogía futbolera. La Navidad, como el deporte rey, es un estado de ánimo.

Paciencia, ya queda menos.

PD: De nochevieja hablaré más adelante. Que tampoco tiene desperdicio.

martes, 19 de diciembre de 2006

El Hormiguero, ese gran programa

Muy buenas noches a todos. En el caso de no ser buenas, no puedo hacer milagros. Y sin alargar más este saludo absurdo, vamos a hablar de uno de los programas revelación de este año que toca a su fin. No es otro que El Hormiguero de Pablo Motos, en Cuatro.

No se cual es el secreto de este programa. Quizá su éxito se deba a que se tata de entretenimiento puro y duro, y de calidad. Sin caer en el morbo y la basura a la que últimamente estamos tan acostumbrados. Quizá es porque, como definieron ellos mismos, ''El Hormiguero es un programa transgresor para toda la familia''. O quien sabe. Igual es porque El Hormiguero es radio televisada. Es momento de explicar que este programa es la versión catódica de ''No Somos Nadie'', de M80 Radio. Apartados y colaboradores comunes incluídos. Y como no, el maestro de ceremonias. El señor Motos, que fue guionista de El Club de la Comedia.

En el hormiguero además de hormigas, de las que hablaremos posteriormente, tenemos una larga serie de colgaos a cargo de distintas secciones. Flipy el científico loco, Jandro el hace-trueques, Ajenjo y Cigarro con su kiosko, Raquel Martos la tuneadora de imágenes, el gran Piedrahita, etc.

Pero son las carismáticas hormiguitas Trancas y Barrancas las que tiran del carro. La primera es una hormiga del barrio chungo del hormiguero, con muy mala baba. Llena de veracidez, hasta las trancas (hala, que bien traído el chiste). La segunda, Barrancas, es una hormiguita muy sensible, amanerada, adorable. El ying y el yang, vamos.

Trancas y Barrancas han protagonizado uno de los momentos más divertidos que recuerdo en televisión. El reencuentro de Barrancas con su (único) amigo Boliche:



No pude evitar acabar llorando de risa con la escena. Destacar el cachondeo de Trancas, los inútiles intentos de Barrancas por hacer reaccionar a Boliche, y la gran expresividad del perro en cuestión. Desternillante.

Me voy ya, recomendando una vez más darle aunque sea una oportunidad al Hormiguero. Un oasis de calidad entre un enorme desierto de mierda y más mierda televisiva.

''El Hormiguero es un lugar en el que, pase lo que pase, te haremos sentir bien''